... De la misma manera, es bueno saber que lo que hoy se yergue como una Fundación completamente conformada -con sus planes de estudio perfectamente elaborados en las diversas Escuelas que la integran, con su Base Pedagógica edificada en las afueras de la ciudad, con sus áreas de servicio en plena actividad, áreas que van desde la Acción Social y la incesante actividad cultural hasta su significativa Editorial- fue una vez semilla de Ideal en el corazón de un ser que le dio origen y vida, como una Madre que da nacimiento y nutre a su hija, velando luego amorosamente por su crecimiento.

Transcurría aproximadamente la mitad del año 1950 cuando una joven idealista de dieciocho años, que hacía tiempo venía incursionando en el estudio de la Filosofía Oriental y Occidental, y que portaba una disposición innata de amor a Dios y de servicio a sus semejantes, comenzaba a conformar una primera organización espiritual que no se limitaba al mero teorizar de las grandes doctrinas filosóficas, sino que abría sus puertas hacia la mística y la acción inegoísta, conduciendo a sus primeros discípulos con paso firme por el difícil camino de la realización interior. A partir de allí, toda su vida estuvo dedicada a esta pedagogía esencial y su organización fue afrontando exitosamente varios desafíos y -al igual que el pino de nuestro ejemplo- tuvo un decidido y sostenido crecimiento, signado por la maduración interior de ese Ideal que le diera origen: el amor a Dios y el servicio a los semejantes. Así, luego de un largo camino recorrido, esta Institución fundada por Ada Albrecht, esa alma abnegada de quien venimos hablando, toma su forma actual el 18 de Abril de 1981, en la ciudad de Roma, Italia, donde la Prof. Albrecht se hallaba de viaje, junto a un grupo de discípulos antiguos. En esa fecha histórica para nuestra Fundación, A. D. A. estableció todos los lineamientos y programas de estudio que definen y conforman los principios de Hastinapura.

También es muy bueno saber que su Fundadora, desde muy niña manifestó su amor a Dios escribiendo poemas y canciones dedicadas a él, y desde joven tuvo la convicción de que Dios es Uno, más allá de los Nombres que los seres humanos le den. También sabía con certeza que toda criatura puede acercarse a él si le abre su corazón. Sobre este pilar de devoción y Universalismo Espiritual es que se desarrolla toda la pedagogía que se imparte en Hastinapura: una pedagogía del corazón sin dogmatismos, ni derivaciones de tipo fenoménico.

Actualmente lleva escritos innumerables libros de filosofía, psicología y pedagogía, así como poemas, cuentos, canciones, obras de teatro, y varias traducciones de textos metafísicos y devocionales. Su incansable labor y su constante creatividad derivada de su amor a lo Divino otorga a la Fundación una renovada y permanente vitalidad espiritual, que se hace evidente en las realizaciones y proyectos que, año tras año se vienen concretando, siempre puestos a los pies de Dios y en beneficio de todas Sus criaturas.